viernes, 9 de diciembre de 2016

Apostasía: La Historia de la Reforma VII





La reforma fué un levantamiento de los ricos contra los pobres, esta máxima quizá sea lo que mejor resume la importante crónica contenida en este programa que describe la fenomenología de Lutero, Calvino y Enrique VIII, el comienzo del capitalismo y la legalización de la usura considerada cada vez más como legítima, natural y hasta beneficiosa.



Capítulo IV: El Accidente Inglés primera parte











Martirologio Romano 9 de diciembre


SANTA LEOCADIA
Virgen y Mártir

† hacia el año 304 en Toledo, España

Cristo padeció por nosotros, dándonos ejemplo,
a fin de que sigáis sus huellas.
(1 Pedro 2, 21)

  • En Cartago, san Restituto, Obispo y Mártir, en cuya solemnidad predicó san Agustín sobre sus alabanzas un sermón al pueblo.
  • En África igualmente, los santos Mártires Pedro, Suceso, Basiano, Primitivo y otros veinte.
  • En Toledo de España, el triunfo de santa Leocadia, Virgen y Mártir, que, en la persecución del Emperador Diocleciano, por orden de Daciano, Prefecto de las Españas, encerrada en un calabozo y cruelmente maltratada, habiendo oído los tormentos atrocísimos de santa Eulalia y demás Mártires, allí mismo, arrodillada en oración, entregó su incontaminado espíritu a Cristo.
  • En Limoges de Aquitania, santa Valeria, Virgen y Mártir.
  • En Verona, san Próculo, Obispo, el cual, en la persecución de Diocleciano, fue abofeteado, apaleado y desterrado de la ciudad; y al fin restituido a su Iglesia, descansó en paz.
  • En Pavía, san Siro, que fue el primer Obispo de aquella ciudad y resplandeció con apostólicas señales y virtudes.
  • En Apamea de Siria, san Julián, Obispo, que floreció en santidad en tiempo de Severo.
  • En Gray de Borgoña, san Pedro Fourier, que fue Canónigo Regular de Nuestro Salvador y Fundador de las Canonesas Regulares de Nuestra Señora para la enseñanza de las niñas; el cual, esclarecido en virtudes y milagros, fue puesto por el Papa León XIII en el catálogo de los Santos.
  • En Perigueux de Francia, san Cipriano, Abad, varón de gran santidad.
  • En Nacianzo de Capadocia, santa Gorgonia, que fue hija de santa Nona y hermana de los santos Gregorio el Teólogo y Cesáreo; cuyas Virtudes y milagros escribió su mismo hermano Gregorio.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SANTA LEOCADIA
Virgen y Mártir

Santa Leocadia, hija de una de las casas más ilustres de Toledo, fue condenada por el gobernador Daciano, en el reinado de Diocleciano, a ser azotada porque era cristiana. Después de ello se la arrojó en una prisión para todo el resto de sus días. Entró en ella diciendo que ese lugar le sería más agradable que los palacios más bellos del mundo. Habiendo sabido que la persecución duraba siempre, pidió a Dios morir. Su oración fue escuchada: murió besando la cruz que había trazado en los muros de su prisión, hacia el año 304.

jueves, 8 de diciembre de 2016

R. P. BASILIO MÉRAMO: FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN -8-DICIEMBRE-2016





(Descargue el audio aquí )




Fuente: Radio Cristiandad







R.P. Leonardo Castellani: La Inmaculada Concepción






En aquel tiempo: Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrado donde ella estaba, le dijo: "Salve, llena de gracia; el Señor es contigo".
Lucas I, 26-28



Domingueras Prédicas I
R.P. Leonardo Castellani


La Inmaculada Concepción
(1963)

La Concepción sin Mancha de María Santísima ha sido definida como dogma de Fe hace poco más de un siglo por Pío IX (127); pero esta fiesta se ha celebrado desde los primeros siglos de la Iglesia, y la Iglesia ha creído siempre en eso.

No hay que confundir la Concepción sin Mancha de María con la Concepción Virginal de Cristo, como hace hoy alguna gente. Que las confunda nuestro gran José Ingenieros vaya y
pase, pues el gran Ingenieros fue un gran macaneador; pero que no sepa su catecismo Miguel de Unamuno en España y Víctor Hugo en Francia, eso es estupendo y muestra la ignorancia y temeridad de muchos "sabios" de hoy día.

Cristo fue concebido sin obra de varón; la Virgen fue concebida sin el pecado hereditario del hombre: eso lo saben nuestros paisanos cuando rezan el Bendito: "Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la Virgen María concebida sin mancha de pecado original desde el primer instante de su ser natural". Martín Fierro sabía el Bendito, por tanto sabía también el Padrenuestro y el Avemaría.

El pecado hereditario del hombre es un misterio de la Fe y hasta parece contradictorio; porque si es pecado no es hereditario y si es hereditario no es pecado; pues para que haya pecado tiene que haber voluntad. El pecado original es pecado y no es pecado: no es un pecado actual hecho por mi voluntad y que merezca castigo, es más bien un castigo; es un pecado heredado, como se hereda una enfermedad o la propensión a una enfermedad; ya que él consiste en la "concupiscencia", en el desorden de nuestra naturaleza, que nace inclinada al pecado; pero si yo NO cedo a esa mala inclinación, no me voy a ir al Infierno. Lo malo es que cedo; porque como dice el español:


En esta vida torcida
Quien mal anda mal acaba
Y en casa del jabonero
El que no cae, resbala.


"Dios hizo a Adán a imagen y semejanza, varón y mujer lo hizo" -dice el Génesis (128). Adán en hebreo significa" el hombre": cuando Dios hizo la primera pareja hizo simplemente toda la especie humana porque puso en ella la facultad de procrear. El pecado lastimó la naturaleza misma del hombre, por tanto también la facultad de procrear.

Dios puso a Adán y Eva en el Paraíso, y les dio la gracia santificante y muchos dones superiores a nuestra natura; como el don de integridad, por el cual el cuerpo estaba sujeto a la razón, y la razón a la Fe, la Fe a Dios (129). Nuestros primeros padres perdieron esos dones, y la culpa no fue toda de Eva, la peor culpa fue de Adán -según cuentan; y estando desnudos tuvieron que vestirse porque el cuerpo se insubordinó contra el espíritu por haberse ellos insubordinado contra Dios.

El pecado cambia la naturaleza misma (130): apenas han pecado, se sienten cambiados y se esconden.

- Adán ¿por qué te has escondido?
- Porque estoy desnudo.
- Y antes ¿no estabas desnudo?

Ah, es diferente la desnudez de la inocencia y la desnudez del crimen.

Entonces, si perdieron los dones gratuitos, ¿quedaron en estado de natura pura, en estado normal, como si dijéramos? No: quedaron lastimados y con una maldición encima.

Pero si a mí me quitan una cosa añadida, una cosa de lujo, no quedo lastimado. ¡Ah, es que la gracia no es una cosa añadida ni de lujo! ¿Por qué? Lo más que puedo darles es una comparación: supongamos que un Príncipe nace en el palacio de un Rey y es criado para Rey, con toda clase de lujos y ventajas; supongamos que lo destronan y tiene que ir a vivir a un monte salvaje en medio de brutos animales y hombres brutos. ¿Será un hombre normal, igual que los otros? No, será inferior a los otros, que han vivido siempre en el monte. ¿Por qué? Porque no estaba hecho para vivir en el monte. Por el hecho de haber sido criado más elevado, ahora está más rebajado; y así los teólogos dicen que por el pecado original el hombre quedó "privado de lo gratuito y lastimado en lo natural": "spoliatus gratuitis, vulneratus naturalibus " (131).

Pero el misterio sigue lo mismo, después de la comparación de Billot. Pero es un misterio patente, como si dijéramos, porque la condición del hombre mortal es tan extraña que los mismos filósofos paganos, como Platón y Aristóteles, sospecharon aquí algún misterio. Platón dijo que seguro estamos castigados por algún pecado que hicimos en otra vida; y en cierto modo tuvo razón. Aristóteles dijo que el hombre era un animal incomprensible, sin instinto regulado en el comer y en todos los placeres desenfrenadísimo: "immane animal est hamo, ad cibos et veneren profligatissimus ". El dogma del pecado de origen es como la luz negra; no se ve pero ilumina lo demás: "Si se elimina ese punto oscuro, todo lo demás se vuelve oscuro", dijo Pascal.

Dese pecado hereditario fue limpia la Virgen desde su primer instante. Y así no sufrió la concupiscencia, o sea la rebelión de las pasiones contra la razón; no sufrió dolores de parto, que fue la maldición de Eva, no sufrió enfermedad en su cuerpo; y la muerte si la sufrió fue porque ella quiso (y Dios quiso) seguir a su Hijo en todo. Y por eso también resucitó y fue asunta a los Cielos, siguiendo a su Hijo en todo.

Todo eso está en la Salutación del Ángel, que leemos hoy, o sea en el comienzo del Avemaría: no hubiera sido "llena de gracia", kejaritooménee, si hubiera nacido en pecado; no hubiera sido verdad: "el Señor es contigo", si hubiese nacido en pecado; no hubiera sido "bendita más que todas las mujeres", si hubiese nacido en pecado; porque una mujer, Eva, no nació en pecado. Y con esto basta y sobra; en estas pocas palabras se cifran todas las glorias de María (132).


Quien te apela
Maristela,
Flor del Ángel saludada,
Sin cautela
No recela
La tenebrosa morada.
Creada
Fuiste para la Deidad
Y toda la Trinidad
En tí se encierra y se agrada.


Notas

127. En la Bula" Ineffabilis" del 5 de diciembre de 1854.
128. Gen. 1,27.
129. Se llama Justicia Original al estado de inocencia de nuestros Primeros Padres en el Paraíso. Santo Tomás sostiene que fueron creados en gracia (S. Th., I, q. 95, a. 1 ). Además Dios otorgó a Adán y a Eva la inmortalidad, subordinación de la sensibilidad al espíritu y ciencia eminente de las cosas de este mundo. Así podemos decir con Santo Tomás que la Justicia Original consistía en la sumisión del hombre a Dios y de la sumisión de las creaturas inferiores al hombre ("Compendio de Teología", I, Cap. 187).
Mientras conservaron la inocencia, nuestros Primeros Padres poseyeron gran santidad: "hablaban con Dios en el aura de la tarde". Sobre esto se puede ver "El Jardín del Edén", en Conversación y Crítica Filosófica, "El Desquite de la Mujer" y "La Muerte de Adán", en Cristo¿ Vuelve o no Vuelve?.
130. Más adelante Castellani explica el sentido de esta afirmación. Ni el pecado original ni los pecados actuales producen un cambio esencial en nuestra
naturaleza.
131. No hay acuerdo entre los teólogos sobres las consecuencias del pecado original. Muchos modernos creen que la naturaleza humana sólo ha sido despojada de lo gratuito: la diferencia entre la naturaleza pura y la naturaleza caída sería la que va de una persona que siempre ha estado desnuda a otra que ha sido despojada de sus vestiduras. Otros sostienen que el pecado original
debilitó nuestra naturaleza.
132. La Santísima Virgen fue preservada del pecado original desde su primer instante porque Dios la había predestinado a ser Madre del Verbo Encarnado. La Maternidad Divina es la fuente de todos los privilegios marianos: "Creada -Fuiste para la Deidad ... ".






Martirologio Romano 8 de diciembre


LA INMACULADA
CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA
VIRGEN MARÍA

Salve, llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
(Lucas 1, 28)

  • La Inmaculada Concepción de la gloriosa siempre Virgen Madre de Dios, la cual tal día como hoy definió solemnemente el Papa Pío IX, en la BULA INEFFABILIS DEUS, haber sido, por singular privilegio de Dios, preservada inmune de toda mancha de culpa original.
  • En Tréveris, san Eucario, que fue discípulo de san Pedro Apóstol y primer Obispo de aquella ciudad.
  • En Alejandría, san Macario, Mártir, el cual, en tiempo de Decio, persuadiéndole el Juez con muchas palabras a renegar de Cristo, y estando él cada vez más firme en la confesión de la fe, por último fue mandado quemar vivo.
  • En Chipre, san Sofronio, Obispo, que fue admirable defensor de los menores, huérfanos y viudas, y protector de todos los pobres y perseguidos.
  • En el monasterio de Luxen de Francia, san Romárico, Abad, que siendo el más privado en el palacio del Rey Teodoberto, renunció al siglo y se aventajó también a todos en la observancia monástica.
  • En Constantinopla, san Patapio, Solitario, esclarecido en virtudes y milagros.
  • En Roma, la Invención de los santos Mártires Nemesio, Diácono,y su hija Lucila, Virgen, Sinfronio, Olimpio, Tribuno, su mujer Exuperia, y su hijo Teodulo; de los cuales se hace mención a 25 de Agosto.
  • En Verona, la ordenación de san Zenón, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


LA INMACULADA CONCEPCIÓN 
DE LA BIENAVENTURADA
VIRGEN MARÍA

La Virgen María, por un privilegio único en vista de su destino divino, fue concebida sin pecado. Nunca el demonio tuvo poder alguno sobre Ella, porque estuvo exenta de pecado original. Debes honrar muy especialmente esta prerrogativa de la Madre de Dios, porque es el comienzo de su santificación y de su gloria. Regocíjate con Ella por la dicha que tuvo de ser librada del pecado de Adán, y recibir más gracias, en ese momento feliz de su Concepción, que la que nunca poseyeron los hombres y los ángeles juntos.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Dom Gueranger: La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen







"Año Litúrgico"
Dom Gueranger



LA INMACULADA CONCEPCIÓN
DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

La fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen es la más solemne de todas las que celebra la Iglesia en el Santo tiempo de Adviento; ninguno de los Misterios de María más a propósito, y conforme con las piadosas preocupaciones de la Iglesia durante este místico período de expectación. Celebremos, pues, esta fiesta con alegría, porque la Concepción de María anuncia ya el próximo Nacimiento de Jesús.

Es intención de la Iglesia en esta fiesta, no sólo el celebrar el aniversario del momento en que comenzó la vida de la gloriosa Virgen María en el seno de la piadosa Ana, sino también honrar el sublime privilegio en virtud del cual fué preservada María del pecado original, al que se hallan sujetos, por decreto supremo y universal, todos los hijos de Adán, desde el instante en que son concebidos en el seno de sus madres. La fe de la Iglesia católica, solemnemente reconocida como revelada por el mismo Dios, el día para siempre memorable del 8 de diciembre de 1854, esa fe que proclamó el oráculo apostólico por boca de Pío IX, con aclamaciones de toda la cristiandad, nos enseña que el alma bendita de María no sólo no contrajo la mancha original, en el momento en que Dios la infundió en el cuerpo al que debía animar sino que fué llena de una inmensa gracia, que la hizo desde ese momento, espejo de la santidad divina, en la medida que puede serlo una criatura.

Semejante suspensión de la ley dictada por la justicia divina contra toda la descendencia de nuestros primeros padres, fué motivada por el respeto que tiene Dios a su propia santidad. Las relaciones que debían unir a María con la divinidad, relaciones no sólo como Hija del Padre celestial, sino como verdadera madre de su Hijo, y Santuario inefable del Espíritu Santo; todas esas relaciones, decimos, exigían que no se hallase ninguna mancha ni siquiera momentánea en la criatura que tan estrechos vínculos habla de tener con la Santísima Trinidad, y que ninguna sombra hubiese empañado nunca en María, la perfecta pureza que el Dios tres veces santo quiere hallar aun en los seres a los que llama a gozar en el cielo de su simple visión; en una palabra, como dice el gran Doctor San Anselmo: "Era justo que estuviese adornada de tal pureza que no se pudiera concebir otra mayor, sino la del mismo Dios", porque a ella habíala de entregar el Padre a su Hijo, de tal manera, que ese Hijo habría de ser por naturaleza, Hijo común y único de Dios y de la Virgen; era esta Virgen la elegida por el Hijo para hacer de ella substancialmente su Madre, y en su seno quería obrar el Espíritu Santo la concepción y Nacimiento de Aquel de quien El mismo procedía." (De Conceptu Virginali, CXVIII.)

Del mismo modo, presentes al pensamiento del Hijo de Dios las relaciones que habían de ligarle a María, relaciones inefables de cariño y respeto filial, nos obligan a concluir que el Verbo divino sintió por la Madre que había de tener en el tiempo, un amor infinitamente mayor al que podía sentir por los demás seres creados por su poder. Sobre todo quiso la honra de María, que había de ser su Madre, y que lo era ya en sus eternos y misericordiosos designios. El amor del Hijo guardó, por consiguiente a la Madre; y aunque ella en su sublime humildad no rechazó la sumisión a todas las condiciones impuestas por Dios a las demás criaturas, ni el sujetarse a las exigencias de la ley mosaica que no había sido dictada para ella; con todo, la mano de su divino Hijo derribó en su favor la humillante barrera que detiene a todos los hijos de Adán que vienen a este mundo, cerrándoles el camino de la luz y de la gracia, hasta que son regenerados en un nuevo nacimiento.

No debía hacer él Padre celestial por la segunda Eva, menos de lo que había hecho por la primera, creada lo mismo que el primer hombre, en estado de justicia original que no supo conservar. El Hijo de Dios no podía consentir que la mujer de la que iba a tomar su naturaleza humana, tuviese nada que envidiar a la que fué madre de la prevaricación. El Espíritu Santo que debía cubrirla con su sombra y fecundarla con su acción divina, no podía permitir que su Amada estuviese un solo momento afeada con la vergonzosa mancha con que todos somos concebidos.

La sentencia es universal: pero la Madre de Dios debía quedar libre. Dios autor de la ley, Dios que libremente la dictó ¿no había de ser dueño de exceptuar de ella a la criatura a la que habla determinado unirse con tantos lazos? Lo podía, lo debía: luego lo hizo.

¿No era esta la gloriosa excepción que él mismo anunciaba cuando comparecieron ante su
divina majestad ofendida, los dos prevaricadores de los que todos descendemos? La misericordiosa promesa descendía sobre nosotros, al caer la maldición sobre la serpiente. "Pondré enemistad, decía Dios, entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella aplastará tu cabeza." De esta forma anunciaba al género humano la redención, como una victoria sobre Satanás; y la mujer era la encargada de conseguir esta victoria para todos nosotros. Y no se diga, que este triunfo h a de lograrlo sólo el hijo de la mujer; nos dice el Señor que la enemistad de la mujer contra la serpiente será personal, y que aplastará la cabeza del odioso reptil con su pie vencedor; en una palabra, que la segunda Eva será digna del segundo Adán, y triunfadora como él; que el género humano será un día vengado, no sólo por el Dios hecho hombre, sino también por la Mujer exenta milagrosamente de toda mancha de pecado, de manera que vuelva a aparecer la creación primitiva en justicia y santidad. (Efes., IV 24) como si no hubiese sido cometido un primer pecado.

Martirologio Romano 7 de diciembre


SAN AMBROSIO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

n. hacia el año 340 en Tréveris, Galia;
† 4 de abril (Sábado Santo) del año 397 en Milán, Italia

Patrono de fabricantes de velas; abejas; apicultores; cereros; animales domésticos; aprendizaje; escolares; estudiantes.

Considera bien el ministerio
que has recibido en nombre del Señor,
a fin de cumplir todos sus deberes.
(Colosenses 4, 17)

  • Vigilia de la Inmaculada Concepción.
  • San Ambrosio, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia, el cual durmió en el Señor a 4 de Abril, pero su fiesta principal se celebra en este día, cuando entró a gobernar la Iglesia de Milán.
  • En Roma, san Eutiquiano, Papa, que con sus propias manos enterró en diversos lugares, trescientos cuarenta y dos mártires, a los cuales asociado después también él, bajo el imperio de Numeriano, fue coronado del martirio y sepultado en el cementerio de Calixto.
  • En Alejandría, el triunfo de san Agatón, militar, contra el cual, en la persecución de Decio, por haber impedido a unas personas que pretendían ultrajar los cadáveres de los Mártires, se levantó repentinamente una gran gritería del populacho; y llevado ante el Juez y perseverando en la confesión de Cristo, en pago de su piedad, fue condenado a pena capital.
  • En Antioquía, los santos Mártires Policarpo y Teodoro.
  • En Tuburbo de África, san Siervo, Mártir, que, en la persecución Vandálica y reinando Hunerico Arriano, fue por mucho tiempo apaleado, y luego, levantado en alto repetidas veces con garruchas y dejado caer de golpe con todo el peso del cuerpor sobre guijarros, y restregado con agudísimas piedras, consiguió la palma del martirio.
  • En Tiano de Campania, san Urbano, Obispo y Confesor.
  • En Santonge de Francia, san Martín, Abad, en cuyo sepulcro obra Dios frecuentísimos milagros.
  • En Brie, territorio Meldense, la conmemoración de santa Fara, llamada, también Burgundo-fara, Abadesa y Virgen; cuyo tránsito se conmemora el 3 de Abril.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN AMBROSIO
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

A la muerte de Aujencio, obispo herético de Milán, católicos y arrianos estaban a punto de llegar a las manos en la iglesia con motivo de su sucesor, cuando Ambrosio, gobernador de la ciudad, se trasladó a ella para apaciguar los ánimos. Un niño exclamó entonces por tres veces: ¡Ambrosio obispo! y toda la concurrencia súbitamente lo aclamó. Nacido en las Galias hacia el año 340, Ambrosio tenía entonces 34 años y sólo era catecúmeno. Ilustre por su nacimiento, llegó a serlo mucho más por sus virtudes, su ciencia y su caridad. Contribuyó poderosamente a la conversión de San Agustín. Después de la masacre de Tesalónica, negó al emperador Teodosio la entrada a la iglesia, hasta que hubo hecho penitencia. Murió en el año 397.

martes, 6 de diciembre de 2016

Magisterio Pontificio: Sobre La Familia




CARTA ENCÍCLICA 

ARCANUM DIVINAE SAPIENTIAE

DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR

LEÓN

POR LA DIVINA PROVIDENCIA

PAPA XIII


A LOS VENERABLES HERMANOS

PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y DEMÁS ORDINARIOS LOCALES
EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA


SOBRE LA FAMILIA
(10 febrero 1880)



I. INTRODUCCIÓN

Restauración de todas las cosas en Cristo

1. El arcano designio de la sabiduría divina que Jesucristo, Salvador de los hombres, había de llevar a cabo en la tierra tuvo por finalidad restaurar El mismo divinamente por sí y en sí al mundo, que parecía estar envejeciendo. Lo que expresó en frase espléndida y profunda el apóstol San Pablo, cuando escribía a los efesios: «El sacramento de su voluntad..., restaurarlo todo en Cristo, lo que hay en el cielo y en la tierra»[1]. Y, realmente, cuando Cristo Nuestro Señor decidió cumplir el mandato que recibiera del Padre, lo primero que hizo fue, despojándolas de su vejez, dar a todas las cosas una forma y una fisonomía nuevas. El mismo curó, en efecto, las heridas que había causado a la naturaleza humana el pecado del primer padre; restituyó a todos los hombres, por naturaleza hijos de ira, a la amistad con Dios; trajo a la luz de la verdad a los fatigados por una larga vida de errores; renovó en toda virtud a los que se hallaban plagados de toda impureza, y dio a los recobrados para la herencia de la felicidad eterna la esperanza segura de que su propio cuerpo, mortal y caduco, había de participar algún día de la inmortalidad y de la gloria celestial. Y para que unos tan singulares beneficios permanecieran sobre la tierra mientras hubiera hombres, constituyó a la Iglesia en vicaria de su misión y le mandó, mirando al futuro, que, si algo padeciera perturbación en la sociedad humana, lo ordenara; que, si algo estuviere caído, que lo levantara.

Influencia de la religión en el orden temporal

2. Mas, aunque esta divina restauración de que hemos hablado toca de una manera principal y directa a los hombres constituidos en el orden sobrenatural de la gracia, sus preciosos y saludables frutos han trascendido, de todos modos, al orden natural ampliamente; por lo cual han recibido perfeccionamiento notable en todos los aspectos tanto los individuos en particular cuanto la universal sociedad humana. Pues ocurrió, tan pronto como quedó establecido el orden cristiano de las cosas, que los individuos humanos aprendieran y se acostumbraran a confiar en la paternal providencia de Dios y a alimentar una esperanza, que no defrauda, de los auxilios celestiales; con lo que se consiguen la fortaleza, la moderación, la constancia, la tranquilidad del espíritu en paz y, finalmente, otras muchas preclaras virtudes e insignes hechos. Por lo que toca a la sociedad doméstica y civil, es admirable cuánto haya ganado en dignidad, en firmeza y honestidad. Se ha hecho más equitativa y respetable la autoridad de los príncipes, más pronta y más fácil la obediencia de los pueblos, más estrecha la unión entre los ciudadanos, más seguro el derecho de propiedad. La religión cristiana ha favorecido y fomentado en absoluto todas aquellas cosas que en la sociedad civil son consideradas como útiles, y hasta tal punto que, como dice San Agustín, aun cuando hubiera nacido exclusivamente para administrar y aumentar los bienes y comodidades de la vida terrena, no parece que hubiera podido ella misma aportar más en orden a una vida buena y feliz.

3. Pero no es nuestro propósito tratar ahora por completo de cada una de estas cosas; vamos a hablar sobre la sociedad doméstica, que tiene su princípio y fundamento en el matrimonio.


II. EL MATRIMONIO CRISTIANO

Origen y propiedades

4. Para todos consta, venerables hermanos, cuál es el verdadero origen del matrimonio. Pues, a pesar de que los detractores de la fe cristiana traten de desconocer la doctrina constante de la Iglesia acerca de este punto y se esfuerzan ya desde tiempo por borrar la memoria de todos los siglos, no han logrado, sin embargo, ni extinguir ni siquiera debilitar la fuerza y la luz de la verdad. Recordamos cosas conocidas de todos y de que nadie duda: después que en el sexto día de la creación formó Dios al hombre del limo de la tierra e infundió en su rostro el aliento de vida, quiso darle una compañera, sacada admirablemente del costado de él mismo mientras dormía. Con lo cual quiso el providentísimo Dios que aquella pareja de cónyuges fuera el natural principio de todos los hombres, o sea, de donde se propagara el género humano y mediante ininterrumpidas procreaciones se conservara por todos los tiempos. Y aquella unión del hombre y de la mujer, para responder de la mejor manera a los sapientísimos designios de Dios, manifestó desde ese mismo momento dos principalísimas propiedades, nobilísimas sobre todo y como impresas y grabadas ante sí: la unidad y la perpetuidad. Y esto lo vemos declarado y abiertamente confirmado en el Evangelio por la autoridad divina de Jesucristo, que atestiguó a los judíos y a los apóstoles que el matrimonio, por su misma institución, sólo puede verificarse entre dos, esto es, entre un hombre y una mujer; que de estos dos viene a resultar como una sola carne, y que el vínculo nupcial está tan íntima y tan fuertemente atado por la voluntad de Dios, que por nadie de los hombres puede ser desatado o roto. Se unirá (el hombre) a su esposa y serán dos en una carne. Y así no son dos, sino una carne. Por consiguiente, lo que Dios unió, el hombre no lo separe[2].

Corrupción del matrimonio antiguo

5. Pero esta forma del matrimonio, tan excelente y superior, comenzó poco a poco a corromperse y desaparecer entre los pueblos gentiles; incluso entre los mismos hebreos pareció nublarse y oscurecerse. Entre éstos, en efecto, había prevalecido la costumbre de que fuera lícito al varón tener más de una mujer; y luego, cuando, por la dureza de corazón de los mismos[3], Moisés les permitió indulgentemente la facultad de repudio, se abrió la puerta a los divorcios. Por lo que toca a la sociedad pagana, apenas cabe creerse cuánto degeneró y qué cambios experimentó el matrimonio, expuesto como se hallaba al oleaje de los errores y de las más torpes pasiones de cada pueblo.

Martirologio Romano 6 de diciembre


SAN NICOLÁS 
DE BARI,
Obispo y Confesor

† hacia el año 346 en Mira


Patrono de la juventud; estudiantes; escolares; niños y muchachos; jueces; solteras; novias; recién casados; pescadores; marineros; comerciantes; pobres; prisioneros; cautivos; farmacéuticos; panaderos; trabajadores portuarios; peregrinos; viajeros.
Protector contra los robos y ladrones.


Dejad a los niños, y no les impidáis venir a Mí;
porque de los que son como ellos es el reino de los cielos.
(Mateo 19, 14)

  • En Mira, metrópoli de Licia, el tránsito de San Nicolás, Obispo y Confesor, de quien, entre muchos insignes milagros, se cuenta éste muy memorable: que, estando lejos, se apareció al Emperador Constantino, y con persuasiones y amenazas le convenció a perdonar la vida a unos hombres que invocaban al Santo.
  • El mismo día, san Policronio, Presbítero, que en tiempo del Emperador Constancio, mientras celebraba la Misa delante del altar, fue acometido de los Arríanos y degollado.
  • En África, san Mayórico, hijo de santa Dionisia, el cual, siendo jovencito y temiendo los suplicios, fortalecido con las señas y las palabras de su madre, fue el más esforzado de todos, y en medio de los tormentos entregó su espíritu. Su madre, abrazándose a él, le enterró en su casa, y junto a su sepulcro acostumbraba hacer frecuentemente oración.
  • Allí mismo, las santas mujeres Dionisia, madre de san Mayórico Mártir, Dativa, Leoncia y un religioso varón, por nombre Tercio, Emiliano, médico, y Bonifacio, con otros tres. Todos ellos, en la persecución Vandálica, reinando Hunerico Arriano, en defensa de la fe católica, atormentados con gravísimos e innumerables suplicios, merecieron ser asociados al número de los Confesores de Cristo.
  • En Roma, santa Asela, Virgen, la cual, según escribe san Jerónimo, fue bendita desde las entrañas de su madre, y pasó la vida en ayunos y oraciones hasta la vejez.
  • En Granada de España, el suplicio de san Pedro Pascual, Obispo de Jaén y Mártir, de la Orden de nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN NICOLÁS DE BARI
Obispo y Confesor

San Nicolás, noble de Licia, en Asia Menor, fue modelo de escolares antes de llegar a ser su santo patrono. Después de la muerte de sus padres, empleó todos sus bienes en obras pías. Un día, sabiendo que la virtud de tres jovencitas caídas en la miseria corría peligro, les deslizó durante la noche, por las hendijas de su ventana, con qué poder establecerse honestamente. Sanaba a todos los enfermos que a él acudían y resucitó a un muerto mientras iba a los Santos Lugares. Elegido obispo de Mira, fue torturado, puesto en prisión bajo Diocleciano, salió de ella bajo el reinado de Constantino, a quien se le apareció para la liberación de tres comisarios imperiales, víctimas de la calumnia y condenados a la pena capital. Distinguiose, después, en el Concilio de Nicea. En sus últimos momentos vio que los ángeles salían a su encuentro.
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