miércoles, 18 de enero de 2017

Martirologio Romano 18 de enero


LA CÁTEDRA
DE SAN PEDRO EN ROMA

LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO EN ROMA

Nada temáis a los que matan el cuerpo
y no pueden matar el alma: temed antes
al que puede arrojar alma y cuerpo en el infierno.
(Mateo 10, 28)


  • La Cátedra de san Pedro Apóstol, cuando por primera vez la asentó en Roma.En el mismo lugar, el triunfo de santa Prisca, Virgen y Mártir; la cual en tiempo del Emperador Claudio, al cabo de muchos tormentos, fue coronada del martirio.
  • En el Ponto, el triunfo de los santos Mártires Moseo y Amonio, soldados, los cuales fueron primeramente condenados a trabajar en las minas, y, por último, entregados a las llamas.
  • Allí mismo, san Atenógenes, antiguo Teólogo, que, estando para consumar el martirio por el fuego, cantó gozoso un himno que dejó escrito a sus discípulos.
  • En Tours de Francia, san Volusiano, Obispo, el cual, preso por los Godos, dio su espíritu a Dios en el destierro.
  • En el monasterio de Lure, en Borgoña, san Deícola, Abad, natural de Irlanda, que fue discípulo de san Columbano.
  • En Tours de Francia, san Leobardo, recluso, que resplandeció por su admirable abstinencia y humildad.
  • En Como, santa Librada, Virgen.
  • En Buda de Hungría, santa Margarita, Virgen, de la real familia de los Árpades, Monja de la Orden de santo Domingo, insigne por la virtud de la castidad y por la rigurosísima penitencia, a la cual el Sumo Pontífice Pío XII inscribió en el catálogo de las santas Vírgenes.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO EN ROMA

Era antigua costumbre en la Iglesia de Occidente festejar el aniversario de la consagración del obispo. Era pues de esperar que se conmemorase de algún modo, desde los primeros tiempos, la entronización de San Pedro como obispo de Roma. Tal es el motivo de la solemnidad de este día, que encontramos mencionada en los libros litúrgicos desde fines del siglo VI.

martes, 17 de enero de 2017

La Religión Demostrada XVIII: El Romano Pontífice








LA RELIGIÓN DEMOSTRADA


LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA
ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA



P. A. HILLAIRE


Ex profesor del Seminario Mayor de Mende
Superior de los Misioneros del S.C.







DECLARACIÓN DEL AUTOR

Si alguna frase o proporción se hubiere deslizado en la presente obra La Religión Demostrada, no del todo conforme a la fe católica, la reprobamos, sometiéndonos totalmente al supremo magisterio del PAPA INFALIBLE, jefe venerado de la Iglesia Universal.

A. Hillaire.





QUINTA VERDAD

LA IGLESIA CATÓLICA ES LA ÚNICA DEPOSITARIA DE LA

RELIGIÓN CRISTIANA



III. ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA


La Iglesia católica es la sociedad de los fieles reunidos por la profesión de una misma fe, la participación de loa mismos sacramentos, la sumisión a los pastores legítimos, cuyo jefe visible es el Papa, sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo en la tierra.

El cuerpo social de la Iglesia comprende el conjunto de los pastores y de los fieles.

¿Cuáles son los pastores legítimos de la Iglesia?

Son el Papa, los obispos, los sacerdotes consagrados e instituidos de acuerdo con las reglas establecidas.

1° El Papa es el Vicario de Jesucristo, el sucesor de San Pedro y el pastor supremo de la Iglesia. Es elegido por los cardenales. Una vez nombrado, no depende sino de Dios, que le comunica directamente sus poderes. Nadie puede juzgarle, ni privarle de su dignidad.

Los cardenales, nombrados por el Papa y revocables a voluntad del mismo, componen el Consejo ordinario del Soberano Pontífice: están puestos al frente de las diversas Congregaciones Romanas, que se distribuyen, bajo las órdenes del Papa, todos los negocios del gobierno de la Iglesia. Al presente son los únicos que poseen el derecho de elegir al nuevo Papa.

2° Los obispos son los sucesores de los apóstoles, o encargados por el Espíritu Santo del gobierno espiritual de las diócesis bajo la autoridad del Papa, que les da la institución canónica.

Los patriarcas, primados y arzobispos son simplemente obispos con una dignidad más elevada y una jurisdicción más extensa.

Como el Papa, cada obispo tiene un consejo para ayudarle en el gobierno de la diócesis: es el cabildo compuesto de los canónigos de la catedral. Los vicarios generales son los auxiliares del obispo en la administración de la diócesis.

3° Los sacerdotes son los cooperadores de los obispos. Así como el universo católico está dividido en circunscripciones llamadas diócesis, así éstas, a su vez, se subdividen en parroquias. Los curas son designados por los obispos para el gobierno de las parroquias; tienen a veces auxiliares, llamados tenientes, coadjutores.

El Papa y los obispos forman el clero superior, la Iglesia docente; los simples sacerdotes, el clero inferior. Los primeros tienen la misión de definir la verdadera doctrina y de condenar el error; los simples sacerdotes tienen por oficio predicar a los fieles lo que es definido y propuesto por la Iglesia docente.

4° Para ser pastor legítimo es menester: El poder del Orden, conferido al obispo por la consagración episcopal y al sacerdote por la consagración sacerdotal; el poder de jurisdicción, dado por el superior para ejercer las funciones espirituales. Estos dos poderes, recibidos por vía de sacramento y por vía de misión, no son otra cosa que los poderes de Jesucristo comunicados a sus ministros. De esta manera Jesucristo gobierna su "Iglesia, hasta en las parroquias más pequeñas, por medio de sus pastores legítimos. A cada uno de ellos ha dicho: Quien os escucha, me escucha
a Mí...

Los simples sacerdotes reciben su jurisdicción del obispo, el obispo del Papa, el Papa de Jesucristo, que la ha conferido directamente a San Pedro y a todos sus sucesores. Un simple cura no tiene más jurisdicción que sobre su parroquia y está directamente sometido a su obispo; un obispo no tiene jurisdicción sino sobre la Iglesia universal, y no depende más que de Dios: Tal es la jerarquía o subordinación de poderes, que produce la unidad efectiva de gobierno.

Por consiguiente, un cura no constituido por su obispo, un obispo no reconocido y aprobado por el Papa, no son pastores legítimos: son intrusos, y los fieles deben evitarlos como a falsos pastores, como se practicó durante la Revolución francesa.

5° Los miembros de la Iglesia son todos los hombres bautizados, sujetos al Papa por intermedio de los pastores subalternos; se les llama fieles o verdaderos creyentes, porque profesan la verdadera religión de Jesucristo.

Vamos a estudiar esta organización en los tres artículos siguientes:

1° El Papa, sus prerrogativas, sus poderes.

2° Los obispos, los sacerdotes, sus diversos poderes.

3° Los simples fieles.



§1° EL PAPA, SUS PRERROGATIVAS, SUS PODERES


160. P. ¿Quién es el Papa?

R. El Papa es el Vicario de Jesucristo, el sucesor de San Pedro, el doctor infalible, el Padre común de loa pastores y de los fieles, la Cabeza suprema y visible de la Iglesia.

La palabra Papa viene del griego y significa Padre. Se llama al Papa Padre Santo, porque Dios comunica por su intermedio la santidad a la Iglesia. 

Se le llama también Sumo Pontífice, porque él es el príncipe de los pontífices, el obispo de los obispos.

El Papa es el Vicario de Jesucristo.— Ser Vicario de Jesucristo es hacer sus veces. Nuestro Señor Jesucristo es el jefe invisible de la Iglesia: nunca deja de dirigirla, de asistirla, de vivificarla y de gobernarla. Pero la Iglesia, sociedad visible, tiene necesidad de un gobernador visible: ese gobernador supremo es el Papa, que hace las veces de Jesucristo y le representa en la tierra.

El Papa es el sucesor de San Pedro.— Sucesor de San Pedro en la sede de Roma, el Papa ha heredado la autoridad del Príncipe de los Apóstoles, primera Cabeza de la Iglesia universal. Él es, por consiguiente, como San Pedro, el obispo de Roma y el Supremo Jerarca de toda la Iglesia.

El Papa es el doctor infalible de la Iglesia.— Ha recibido de Jesucristo la misión de enseñar a todos, pastores y fieles, las verdades de la fe. Los obispos están obligados a someterse a sus enseñanzas, y nada pueden enseñar sin su aprobación expresa o tácita. Él es infalible, a saber, no puede equivocarse cuando llena los deberes de su cargo.

El Papa es el Padre común de los pastores y de los fieles.— Después de Dios, él es la fuente de la vida sobrenatural: la cabeza que da a la Iglesia, cuerpo místico de Jesucristo, el movimiento, la fuerza y la vida.

El Papa es el Pastor supremo de la Iglesia.— Él ha recibido directamente de nuestro Señor Jesucristo, en la persona de Pedro, la plenitud de la autoridad sobre la Iglesia universal.


161. P. ¿Cuáles son las prerrogativas del Papa?

R. El Papa, sucesor legítimo de San Pedro, recibe directamente de Jesucristo, como recibió el Príncipe de los Apóstoles, la AUTORIDAD SOBERANA sobre toda la Iglesia.

Martirologio Romano 17 de enero


SAN ANTONIO,
Abad

n. 251 en Heraclea, Egipto;
† 356 en el Monte Colzim, Egipto

Patrono de ermitaños, monjes, amputados, animales, cerdos, tejedores de cestas, fabricantes de cepillos, carniceros, enterradores, quienes están afectados por enfermedades de la piel, epilépticos. Protector contra la epilepsia y enfermedades de la piel en general.

SAN ANTONIO, Abad

Si quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes,
y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo:
ven después y sígueme.
(Mateo 11, 21)

  • En la Tebaida, san Antonio, Abad, que fue padre de muchos Monjes, preclarísimo por su vida y milagros, cuyos hechos narró en un excelente libro san Atanasio. Su sagrado cuerpo, hallado por revelación divina en tiempo del Emperador Justiniano, y traslado a Alejandría, fue enterrado en la Iglesia de san Juan Bautista.
  • En Langres de Francia, los tres santos gemelos Espeusipo, Eleusipo y Meleusipo; los cuales, con su abuela Leonila, fueron coronados del martirio en tiempo del Emperador Marco Aurelio.
  • En Bourges de Aquitania, el tránsito de san Sulpicio, Obispo, llamado el Piadoso, cuya vida y preciosa muerte se recomienda por sus gloriosos milagros.
  • En Roma, en el monasterio de san Andrés, los santos Monjes Antonio, Mérulo y Juan, de quienes escribe san Gregorio Papa.
  • En los confines de la región Edesana, en Mesopotamia, san Julián, Ermitaño, por sobrenombre Sabas, el cual, en tiempo del Emperador Valente, restableció, con la virtud de los milagros, la fe católica, casi extinguida en Antioquía.
  • En Roma, la Invención de los santos Mártires Diodoro, Presbítero, Mariano, Diácono, y sus Compañeros; los cuales, gobernando la Iglesia de Dios el Papa san Esteban, consiguieron el martirio el 1 de Diciembre.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN ANTONIO,
Abad

San Antonio, al oír estas palabras del Evangelio, se las aplicó como si hubieran sido dichas especialmente para él. Distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto. El demonio, para seducirlo, empleó toda la pompa de las grandezas, todo el brillo del oro y todos los atractivos de la voluptuosidad; pero su humildad lo libró de sus asechanzas, el temor al infierno extinguió los ardores impuros que encendía en su corazón, y la invocación a Jesús le dio la victoria sobre todos sus enemigos. Murió en el año 356.

lunes, 16 de enero de 2017

Martirologio Romano 16 de enero


SAN MARCELO,
Papa y Mártir
† hacia el año 309

SAN MARCELO, Papa y Mártir

Todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne,
concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida.
(1 Juan 2, 16)

  • En Roma, en la vía Salaria, el triunfo de san Marcelo I, Papa y Mártir, el cual, por la confesión de la fe católica, de orden del tirano Majencio, fue primeramente apaleado, después condenado a cuidar bestias con un centinela de vista, y allí mismo, cuidando de ellas vestido de cilicio, acabó su vida.
  • En Marruecos de África, el suplicio de los cinco santos Proto-mártires de la Orden de Menores, a saber: Bernardo, Pedro y Otón, Sacerdotes; Acursio y Adyuto, Legos; los cuales por predicar la fe católica y reprobar la ley de Mahoma, después de varios tormentos y afrentas, cortadas con un cuchillo las cabezas, fueron muertos por el rey de los Sarracenos.
  • En Rinocolura de Egipto, san Melas, Obispo, que en tiempo de Valente, habiendo padecido el destierro y otros graves trabajos por la fe católica, descansó en paz.
  • En Arlés de Francia, san Honorato, Obispo y Confesor, cuya vida fue ilustre en doctrina y milagros.
  • En Oderzo, en los confines de Venecia, san Ticiano, Obispo y Confesor.
  • En Fondi del Lacio, san Honorato, Abad, de quien hace mención san Gregorio Papa.
  • En un castillo llamado Maserolles, junto al río Authie, en Francia,san Furseo, Confesor, cuyo cuerpo fue más tarde trasladado al monasterio de Perona.
  • En Roma, santa Priscila, que consagró su persona y sus bienes en piadoso obsequio de los Mártires.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN MARCELO,
Papa y Mártir

San Marcelo ejerció el sacerdocio bajo el Papa Marcelino, a quien sucedió en el año 308. Su epitafio, compuesto por el Papa San Dámaso, nos hace saber que por mantener la disciplina de los santos cánones se atrajo la hostilidad de los cristianos tibios y que fue desterrado por el tirano Majencio en castigo de su severidad contra un apóstata. Murió en el año 309, después de haber gobernado a la Iglesia un poco más de siete meses solamente.

domingo, 15 de enero de 2017

R. P. BASILIO MÉRAMO: SERMÓN DOMINICA SEGUNDA DESPUES DE LA EPIFANÍA-15-ENERO-2017




(Descargue el audio aquí )




Fuente: Radio Cristiandad




R.P. Leonardo Castellani: Las Bodas de Caná





En aquel tiempo: Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Jesús también fue invitado a estas bodas, como asimismo sus discípulos. Y llegando a faltar vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le dijo: “¿Qué (nos va en esto) a Mí y a ti, mujer? Mi hora no ha venido todavía”. Su madre dijo a los sirvientes: “Cualquier cosa que Él os diga, hacedla”. Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, que contenían cada una dos o tres metretas. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”; y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: “Ahora sacad y llevad al maestresala”; y le llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, cuya procedencia ignoraba –aunque la conocían los sirvientes que habían sacado el agua–, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el buen vino, y después, cuando han bebido bien, el menos bueno; pero tú has conservado el buen vino hasta este momento”. Tal fue el comienzo que dio Jesús a sus milagros, en Caná de Galilea; y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.
Juan II,, 1-11



Domingo Segundo después de Epifanía. 
Las Bodas de Caná (1966)

El Evangelio de hoy, Bodas de Caná, es el Evangelio del Matrimonio, que es base de la familia, como la familia es la base de la Sociedad, por ser el hombre "animal societario", como dice Aristóteles; -el cual dice "politikós ", pero no significa "animal político"; aunque parecería que esa definición cumple a la Argentina actual, o por lo menos, a los que la gobiernan.

El Matrimonio está un poco tocado por la locura de la época; aunque menos aquí que en otras naciones. Hay una locura desta época (supongo habrá habido una en cada época) pero yo la que conozco y sufro es ésta. Días pasados una señora a quien un auto atropelló de atrás al suyo estando parada ante una luz roja y la dejó desmayada; por suerte, desmayada solamente; y el atropellador, que era un judío, no hacía más que gritarle: "No chora, siñora, no chora siñora, la siguros paga"; como digo, la señora me dijo: "La locura desta época es el frenesí de la velocidad, la falta de responsabilidad y la mala educación". La mala educación desde luego y la falta de religión también.

Todos esos desastres que dejan un tendal de muertos, la mayoría dellos podrían evitarse con el uso de la razón; no son hijos de "la fatalidad", como dice el diario, sino de la sinrazón, de la falta de educación y de religión, como decía Doña Marta: más bien que fatalidad habría que decir el Diablo. Pues bien, la falta de religión ha tocado al Matrimonio, que es un Sacramento. Ya era una especie de Sacramento entre los hebreos. Ahora en algunos es un Antisacramento.

"¿Cuándo instituyó Cristo este Sacramento?", pregunta Lutero. En efecto, no hay en el Evangelio ningún lugar en que Cristo diga: "Yo levanto este contrato natural a la dignidad de Sacramento"; y en consecuencia, el heresiarca sajón no admitió más que dos Sacramentos, Bautismo y Eucaristía. En el Evangelio sólo hallamos que el primer acto público de Cristo fue concurrir a unas bodas y hacer en favor de los novios (haciendo de madrina su Santísima Madre) su primer milagro, que él declaró era anticipado; y después, cuando lo declaró indisoluble, refirió su fundación al Padre, el de los Cielos. No es poco. Es bastante: pues como dije, entre los hebreos el Matrimonio era un acto religioso, un "Presacramento", como lo llama Sto. Tomás; o "Sacramento de la Antigua Ley".

Después de Cristo, el Matrimonio está tratado por la Iglesia como Sacramento, ya en la "Didajé" del siglo 1°, en las cartas de San Ignacio Mártir el año 100: el cual escribe a Policarpo Obispo que "no hagan matrimonios sin que los concierte (no solamente los bendiga) el Obispo; y San Pablo estampa en su "Epístola a los de Éfeso" la mayor alabanza que se ha hecho dél: "Este es un Sacramento grande, quiero decir, en Cristo y en la Iglesia"; lo cual algunos traducen: esto representa un misterio grande porque es figura de la unión de Cristo con su Iglesia"; pero no es la traducción exacta, sino éste es un Sacramento grande cuando se recibe en Cristo y en la Iglesia"; o sea, como dice prosaicamente el Catecismo: con las debidas disposiciones" 7 .

Entre los muchos escritos que hay hoy día contra el Matrimonio (de los cuales el más horroroso es la Historia del Matrimonio de Engels, el socio de Marx) se hallan los de dos filósofos diametralmente opuestos, Nietzsche y Kirkegord: el primero, el colmo del ateísmo; el otro, el colmo de la religiosidad; y los dos despotrican contra el Matrimonio en forma feroz. Pero mirándolos de cerca, uno ve que despotrican en realidad contra los malos Matrimonios, los que no son Sacramento. Ellos miraban alrededor y veían Matrimonios hechos "sin las debidas disposiciones"; o sea, la unión de dos intereses o de dos instintos y no de dos personas, como dijo ya el filósofo pagano Séneca. Del Matrimonio bien concertado dicen los dos maravillas.

¿Cuáles son las debidas disposiciones" para el Matrimonio? Las mismas que para la Eucaristía, o sea" estar en gracia de Dios y saber lo que se va a recibir". Antes de la Primera Comunión se da a los chicos un cursillo de Catecismo, para que sepan lo que van a recibir; y antes de la Confirmación, otro cursillo, que es muy completo y severo en los países anglosajones; antes del Matrimonio no hay cursillo; pero en realidad, el cursillo es el noviazgo. En el noviazgo, los esposos aprenden a conocerse; por lo cual no conviene sea muy corto, y más en nuestros días, en que hay una gran confusión social que hace a veces los que se casan sean dos entre sí desconocidos; antes las familias se conocían desde siempre, y la sociedad no estaba tan mezclada y agitada. Es claro que el noviazgo no es el matrimonio; y los novios llevan fácilmente cada uno una especie de disfraz; pero si el noviazgo es largo, el disfraz es horadado.


"Y es bueno que espere
Pues no es firme el amor que no espera" 


dice el poeta; pero el vértigo de la velocidad afecta hoy día no sólo a los automovilistas, sino también a los matrimonios.

En suma, para ser un buen marido después del casamiento es necesario en general ser un buen marido antes del casamiento.

Marido, no intentes "reformar" a tu mujer; anoser con el ejemplo, diría hoy San Pablo. En todo caso se reformará ella misma, pero no por medio de sermones o regaños. Peor es la ilusión de la mujer que se casa con un "bandido" (un vicioso o un impío) con la esperanza de "reformarlo" o convertirlo. Eso casi nunca sucede; por supuesto cuando lo hacen es porque están enamoradas -demasiado. Es verdad que un buen matrimonio puede hacer milagros; pero solamente milagritos, no milagrotes. Y tiene que ser un buen matrimonio, no cualquier matrimonio: el amor debe estar presente soberanamente.

Si se casa un vicioso con una cabecita hueca, predecir el desastre a corto plazo no es ninguna hazaña: lo extraño es que a veces se produce el desastre después de todas las condiciones y promesas de un matrimonio feliz; uno se santigua y dice: "será el aire del tiempo", la mal'aria que dice el italiano. En realidad, el matrimonio es un sacramento que debe renovarse continuamente, como la Eucaristía: los esposos deben tratan de conservarse novios -como la Virgen y San José. Porque digamos la palabra final: el fin final del matrimonio no es otro que el de llevar a la perfección a los esposos -como el fin de todos los otros sacramentos- es decir, a la caridad sobrenatural, que es el "vínculo de la perfección" como leímos en la Epístola del Domingo pasado. Los dos "Sí" que se pronunciaron delante de Dios, no son un momento fugaz; deben repetirse siempre y el mismo Dios debe permanecer entre los casados; o si quieren, mejor, sobre los casados -mentor invisible.

Como postdata de todo esto, diré una casuística que me parece útil: los casados en sus relaciones no pueden cometer más que dos pecados graves: el adulterio y el impedir los hijos. Tengo experiencia, del tiempo en que yo confesaba, que algunos se acusan, por un sentimiento de culpabilidad o escrúpulo, de cosas que no son pecados: "no me diga nada, no me explique nada, los casados pueden cometer solamente dos pecados graves, son estos: U d. no los ha hecho, vaya tranquilo -o tranquila".

Claro que pueden cometer también faltas contra la justicia o la caridad; pero éstas no son faltas contra el sacramento, sino contra el prójimo en general; como sería negar el deber conyugal sin razón, o matar a disgustos al cónyuge por el vicio de la ira o la necedad.

Terminaré con las palabras de Tertuliano en su libro Ad Uxorem: "¿De dónde voy a ser yo capaz de describir la felicidad del matrimonio; aquello que la Iglesia arregla, que el Sacramento confirma, que sella la bendición, que los ángeles anotan y que el Padre Celestial aprueba?"






Martirologio Romano 15 de enero


SAN PABLO,
Primer Ermitaño

n. hacia el año 230 en Tebas, Egipto;
† hacia el año 342

Patrono de tejedores; industria de la confección.

SAN PABLO, Primer Ermitaño

Cualquiera de vosotros que no renuncia
a todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo.
(Lucas 14, 33)


  • San Pablo, primer Ermitaño, Confesor, que el día 10 de este mes, entre coros de Angeles, fue trasladado al cielo.
  • En territorio de Anjou, san Mauro, Abad, discípulo de san Benito, en cuya escuela adoctrinado desde la niñez, aprovechó tanto, que, entre otras maravillas obradas estando con él, anduvo a pie sobre las aguas, cosa nueva y casi inusitada después de San Pedro. Enviado por el mismo san Benito a las Galias, allí, después de fundar un célebre monasterio, que gobernó cuarenta años, esclarecido por la gloria de los milagros, descansó en paz.
  • En Judea, los santos Habacuc y Miqueas, Profetas, cuyos cuerpos, en tiempo de Teodosio el Mayor, fueron hallados por revelación divina.
  • En Cáller de Cerdeña, san Efisio, Mártir, que en la persecución de Diocleciano, siendo Juez Flaviano, superados con la virtud divina muchísimos tormentos, por último, decapitado, subió vencedor al cielo.
  • En Anagni, santa Secundina, Virgen y Mártir, que padeció en el imperio de Decio.
  • En Nola de Campania, san Máximo, Obispo.
  • En Auvernia de Francia, san Bonito, Obispo y Confesor.
  • En Egipto, san Macario, Abad, que fue discípulo de san Antonio, y en vida y milagros celebérrimo.
  • En Alejandría, san Isidoro, esclarecido por la santidad de su vida, fe y milagros.
  • En Constantinopla san Juan el de la Choza, el cual vivió algún tiempo en un rincón de la casa paterna, y luego en una choza, sin ser conocido de sus padres; reconocido de ellos al morir, resplandeció en milagros. Su cuerpo fue después trasladado a Roma y colocado en una iglesia erigida en su honor en la isla del Tíber.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SAN PABLO,
Primer Ermitaño

Ilustre fundador de los eremitas, ¡cuán hermoso resultaba veros en vuestra gruta, vestido con un manto de hojas de palma, alimentado con un medio pan que un cuervo os traía cada día! Una fuente os daba de beber, la roca os servía de lecho, y estabais más contento en esa gruta que los reyes en sus palacios. ¡Gran Santo, haced que meditando vuestra vida aprendamos a despreciar el mundo y sus falsas máximas!.

sábado, 14 de enero de 2017

Martirologio Romano 14 de enero


SAN HILARIO, 
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

n. 315 en Poitiers, Francia ; † 368

Protector contra las mordeduras de serpientes.


¿Qué cosa es vuestra vida?
Un vapor que por un poco de tiempo aparece,
y luego desaparece.
(Santiago 4, 15)



  • San Hilario, Obispo de Poitiers, Confesor y Doctor de la Iglesia, que tal día como ayer voló al cielo.
  • En Nola de Campania, el tránsito de san Félix, Presbítero, a quien, según escribe el Obispo san Paulino, primero atormentaron y echaron en una prisión los verdugos; mas, cuando le tenían atado y extendido sobre conchas y cascos, de noche un Ángel le desató y sacó libre; después, pasada la persecución, habiendo allí mismo convertido muchos con su santa vida y doctrina a la fe de Cristo, esclarecido en milagros, murió en paz.
  • En Judea, san Malaquías, Profeta.
  • En el monte Sinaí, treinta y ocho santos Monjes, martirizados por los Sarracenos, en odio a la fe de Cristo.
  • En la región de Raiti, en Egipto, cuarenta y tres santos Monjes, que, en odio a la religión Cristiana, fueron muertos por los Blemios.
  • En Milán, san Dacio, Obispo y Confesor, de quien hace mención san Gregorio Papa.
  • En África, san Eufrasio, Obispo.
  • En Neocesarea del Ponto, santa Macrina, discípula de san Gregorio Taumaturgo, y abuela de san Basilio, la cual educó en la fe al mismo Basilio.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN HILARIO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.

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